Vivía en un pueblo bastante monótono, si se quiere hasta soso, no había mucha actividad. Recuerdo que los primero años de mi vida los pase al lado de mis padres, creciendo en ese pueblo si saber nada sobre un futuro que todavía era incierto para mi y que en la mente de un niño de seis años solo había lugar para el juego, la inocencia, el sentimiento de dependencia hacia mis padres y el amor que sentía hacia ellos.
Pasaron los años y al igual que el pueblo me fui haciendo mayor, recuerdo que aun jugaba con los niños vecinos de la casa, dábamos rienda suelta a nuestra imaginación, éramos vaqueros, podíamos ser súper héroes imitando volar a superman o correr casi a la velocidad de la luz como flash o imaginar que estábamos en el espacio, una infinidad de cosas. Jugábamos a la guerra, éramos soldados con armas de madera, ollas como cascos y granadas de papel, salvábamos al mundo y adquiríamos rango como un verdadero soldado lo haría en el mundo real….¿un poco tonto no? Lo se, se que es así pero como digo éramos solo niños. Formábamos bandos y podíamos permanecer horas y horas jugando, o hasta que nuestros padres decidían que ya era hora de descansar, y solo podíamos pensar en que amaneciera para continuar con los capítulos restantes de una historia que creíamos real en nuestra mente.
¿Sabes como es cuando sientes que estas en una situación que te produce una sensación de ansiedad, de no saber que esperar, de no saber que pasara…que es tal la situación en la que te encuentras que ves pasar todos tus recuerdos de toda tu vida a través de tus ojos en una centésima de segundo…? De que hablo, por supuesto que no lo has vivido, porque no eres tu el que se encuentra rodeado de sangre y destrucción ahora, no eres tu el que contempla un paisaje desolador, de un ambiente denso y en el cual se puede respirar el aliento de la muerte, no eres tu el que esta presenciando como tus compañeros de pelotón están en el suelo muriendo, arrastrándose y suplicando morir de una vez para terminar con su agonía, escuchando esos gritos desgarradores de dolor que son capaces de tocar esa fibra sensible que llamamos alma…yo acabo de sentir todo eso en este momento, aquí, ahora cuando siento los débiles latidos del corazón de un amigo, de un hermano, que prácticamente esta al otro lado del umbral que separa la vida de la muerte….”ayúdame…no quiero morir…quiero regresar a casa con mi esposa y mi hijo…”-me dice- y para hacer el momento mas tranquilo para su muerte le digo con voz entrecortada- “terminaremos esto y regresaras con los tuyos…no te preocupes”-deja escapar una sonrisa como de aceptación, de resignación, de saber en verdad lo que le esperaba y de agradecer mi esfuerzo y mi modesta mentira.
Si……las armas pasaron de ser de madera a ser de acero, con olor a pólvora, con olor a mortandad, las ollas se convirtieron en cascos de verdad y las granadas de papel pasaron a ser una muerte encapsulada. El capitán me hace entrar en razón, me levanta del suelo y me lanza el rifle en el pecho, -“estamos en guerra muchacho, defiéndete como puedas y avanza”- le escucho decir… como soldado obedezco ordenes superiores y sigo hacia delante. El enemigo tiene varias caras, el descuido, la sorpresa, pero tiene machine guns, rifles, granadas y tanques, extrañamente igual que nosotros.
Sigo corriendo hacia el frente, sintiendo el roce las balas en el suelo y esquivándolas, si es que acaso eso se puede hacer, a decir verdad creo que es mi mente haciéndome ver que eso estoy haciendo. Llego a una trinchera y casi exhausto por el esfuerzo me lanzo en ella para recobrar el aliento. Por un instante, puedo escuchar el silbido petrificante de los morteros que están lanzando hacia nosotros, pareciera que saben en que lugar exacto del mapa lanzar los misiles, volteo hacia un lado y veo como un tanque aliado logra un pequeño avance mas allá de la línea de fuego enemigo para después presenciar como un misil anti-tanque lo hace volar en mil pedazos y junto con el los cuerpos de sus pasajeros….¿dios que pasa acaso somos menos que ellos?. Como si el corazón me fuera hacer estallar el pecho, puedo sentir rodar por mi rostro el miedo en una gota de sudor frió, respiro profundamente y me dispongo a salir…corro disparando hacia el frente y en un determinado punto solo logro escuchar un silencio prolongado, como si se tratara de una pausa en la batalla, solo puedo escuchar mi respiración, los latidos de mi corazón se oyen cada vez mas fuerte. ….bum…bum…bum…, solo escucho el sonido de mis botas enlodadas no porque estuviera lloviendo sino por la cantidad de sangre que se ligaba con la tierra. Al compás de mis disparos logro ver como unos cuantos caen y los que están a mi lado aprovechan para hacer retroceder a la defensa enemiga. Mis compañeros o lo que queda de ellos me cubren para reponer el cartucho de balas gastado…¿donde estarán mis padres?, ¿estarán bien?, ¿que será de mi?, salgo de ese pequeño trance para seguir con la matanza, ante todo soy un soldado y para esto nos entrenaron, después de todo esto es la supervivencia del mas apto.
Si de verdad existe el infierno, creo que la batalla la estamos librando contra el mismísimo diablo, la guerra entonces es contra los ejércitos de la oscuridad y por lo que parece, el campo no nos favorece a nosotros.
Sigue el fuego abierto, siguen los ríos de sangre corriendo por el suelo, la vista se me pierde ante el nauseabundo paisaje, hay cuerpos quemados, mutilados y cientos de miles que todavía se retuercen en el suelo hasta donde se alcanza a ver.
El tiempo también esta jugando en nuestra contra, si no logramos avanzar mas allá de nuestra posición actual tenemos los minutos contados, pero si avanzamos muy rápido estaremos yendo hacia nuestro propio fin…tic…tac…tic…tac cada segundo cuenta.
Tres compañeros mas y yo, decidimos entonces buscar otra vía y organizamos un ataque rápido en medio de tanta gente. Disparos van y vienen y en medio del campo puedo lograr ver una luz destellante, muy brillante que detallo de manera extrañada pues al parecer el único que se ha percatado de la luz he sido yo, un momento después la luz desaparece y siento un calor quemante, muy sofocante en mi pecho, como si de una brasa ardiendo se tratase, no me percato de la situación y sigo hacia delante pero mis piernas flaquean y la vista se me nubla casi del todo, no me puedo mover y lo que antes sentí caliente en mi pecho se ha transformado en algo frió, muy frió. Quedo tendido en el suelo y con lo ultimo que me queda de fuerza me miro bien y me doy cuenta que una bala entre centenares que tan hábilmente había podido esquivar, logro alcanzarme fulminándome lentamente, de mis ojos brotan lagrimas no se si de dolor o por darme cuenta que hasta aquí había llegado, que esto era lo ultimo que habría de dar, me dejo llevar entonces por el sublime toque de la muerte y caigo rendido entre sus fríos brazos…logro subir muy alto y me puedo ver desde muy arriba a mi mismo y a mis compañeros ir hacia mi cuerpo inerte, rendirme un pequeño honor y tomar mi rifle y demás municiones para continuar con esta guerra que sinceramente no se si saldrían victoriosos, pero fuese quien fuese que ganara perdería la humanidad.









Arrecho este escrito, tienes el don men, cultivalo!!!
coño men sta calidad bueno al fin ers tu no? jejejeje
muy bueno…
saludos
Te fajaste con la redacción, ta’ fino!